15 de enero de 2010

Feliz Día del Maestro




! Simón Rodríguez: Maestro de Maestros ¡

Es buena ocasión para reconocer y recordar a esas personas que han estado conmigo en el aprendizaje no sólo de los libros, sino de la vida... Quiero agradecer a todos mis maestros, esos que desde los inicios escolares han dejado huella en mí.


A los maestros del kínder, de la primaria. Esos que día a día dedicaron su tiempo para enseñarnos las letras y los números, que aguantaron gritos y risas de niños inquietos, que explicaban una y otra vez la lección para que todos la comprendiéramos.

Esos maestros que alguna vez odiamos porque nos dejaban tarea en vacaciones y que amamos cuando nos dejaban salir temprano al recreo.

A los maestros de la secundaria, aquellos que nos enseñaron lo esencial de la vida de adolescente, maestros realmente estrictos que nos enseñaron disciplina y que tenían que castigarnos cuando nos salíamos de clase.

Esos maestros que soportaron con paciencia nuestras risas y burlas cuando hablaban de sexualidad, pero que a la vez nos hacían sonrojar con sus clases, esas que creíamos inútiles pero que ahora sabemos que son la base de nuestra vida.

A los maestros de la prepa. ¡Ah, aquellos tiempos! esos en los que crees que el mundo gira alrededor de ti. Gracias a todos esos maestros que nos hicieron poner los pies sobre la tierra y que poco a poco nos fueron guiando hacia lo que sería nuestra profesión.

Maestros, que nos hicieron llorar con las lecciones de historia, de química y de cálculo y que hoy son recordados con mucho cariño.

A los maestros de la universidad. ¡Cómo olvidarlos! Maestros de vida, maestros de profesión. Esos maestros que te permiten olvidar su título y llamarlo solamente por su nombre.
Gracias a todos ellos por los consejos, por los secretos de profesión compartidos, por vernos como futuros colegas más que como futura competencia, por su apoyo pero sobre todo por la amistad brindada.
A todos ellos, a los que me regañaron y los que me premiaron, a los que me exentaron de un examen, y al que alguna vez me reprobó… Gracias porque es por ustedes que hoy soy una gran profesionista y una gran persona.

Gracias por las enseñanzas del ayer… Y los recuerdos del ahora.
Con mucho cariño en su día

 Autora:Gaby Galván,México
( Tu Breve Espacio.com)
















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Venezuela Presente en Conferencia de la UNESCO

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Diario Nacional " Últimas Noticias"

MENTE POSITIVA
Si te acostumbras a ver siempre
El lado positivo de las cosas:
En las dificultades, te superarás con más facilidad,
En los desaciertos, te sobrepondrás con voluntad,
En las dudas, sabrás discernir con mayor seguridad,
En los problemas, la solución te resultará más fácil, En los momentos de soledad, el pesimismo no te doblegará,
En la enfermedad, sabrás luchar con fe,
Ante el desprecio, tu ánimo no decaerá, En las horas difíciles, una luz interior te guiará,
Y, por sobre todas las cosas, un bello mañana empieza hoy a ser realidad.
Autor :Desconocido

Recopilación de Nayary salinas
BAMBÚ JAPONÉS



No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raícesque le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasionesestaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.Y esto puede ser extremadamente frustrante.En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…Estamos creciendo, madurando.Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblementecreando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxitocuando éste al fin se materialice.Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...quizá sólo estés echando raíces...

Autor desconocido

EL DESAFÍO DE OIR

Oír es una proeza, es un acto implícito de sabiduría:



Con frecuencia el receptor no oye lo que el otro habla

Oye lo que el otro no está diciendo

Oye lo que quiere oír

Oye lo que le gustaría oír que el otro dijese.

En una conversación, los que participan de ella no oyen lo que el otro está hablando, oyen apenas lo que están pensando para decirlo enseguida.

Oír no es escuchar

Oír es procurar comprender en toda su extensión y profundidad lo que el otro está diciendo.

Oír es VER.

Escuchar es MIRAR



No oír implica:

¡No aceptar los nuevos paradigmas ¡



Recopilación de :Nayary Salinas



COMIENZA CONTIGO MISMO



Cuando era joven y libre y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar al mundo.

Cuando me volví más viejo y más sabio descubrí que el mundo no cambiaría, así que acorté mis anhelos un poco y decidí cambiar sólo mi país. Pero eso parecía también inamovible.

Al llegar a mi madurez, en un último y desesperado intento, decidí cambiar solamente a mi familia, a los seres que tenía más próximos, pero igualmente ellos no cambiarían.

Y ahora que me encuentro en mi lecho de muerte, repentinamente me doy cuenta: Si hubiera podido cambiarme primero a mi mismo, entonces por el ejemplo habría cambiado a mi familia.

Por su inspiración y valor habría sido capaz de mejorar mi país y a lo mejor hubiera podido cambiar al mundo



Puche, J (1999) " El libro de la Transformación Personal "



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